Filosofía de la escuela

Filosofía de la escuela.

A la busca de un modelo propio.

 

Una escuela, en este caso de baloncesto, es un núcleo de enseñanza, de aprendizaje, de trabajo, y también de divertimento.

 

Pero tenemos que saber lo que queremos enseñar, y diseñar las estrategias para hacerlo correctamente, adaptándolo a nuestros medios.

Para elaborar las estrategias “de lo que enseñar”   a estas edades ( entre 6-12 años) tenemos que partir de la idea de que a los  niños les gusta reproducir aquello que ven hacer a los mayores, que son sus ídolos ( son sus modelos de referencia y los de la sociedad en la “era de lo audiovisual”). Les gusta jugar y les gusta aprender, pero no les gusta por norma general el esfuerzo. Carecen de la motivacion y de la concentración necesaria para practicar modelos de “aprendizaje por repetición”.

Pero para aprender tiene que existir un proceso de enseñanza-aprendizaje acorde a sus capacidades físicas y partiendo del bagaje de conocimientos y habilidades que poseen. No basta con tener balones, canchas, pivotes... en fin, medios y ponerlos a jugar, a que descubran los “caminos de la Gameboy”. Entrenar, enseñar, es mucho más complicado que todo eso  y existen una serie de premisas que debemos de tener presentes para no cometer errores.

            Lo primero es hacerles comprender a los infantes que su trabajo, su esfuerzo, no es más importante que el nuestro. Que cuando menos nuestro esfuerzo como entrenador-educador es tan importante o más que el suyo. Ellos deben de valorar, respetar, y apreciar nuestros esfuerzos, nuestra pasión, nuestra dedicación y comprender también nuestras limitaciones y equivocaciones de la misma forma que nosotros entendemos los suyos. Y eso no se dice, se transmite, no se exige, se gana, nos hacemos merecedor de ello  con la pasión  con la que volcamos en cada uno de los minutos del entrenamiento. Y es por ello que nos debemos exigir, al mismo tiempo que se lo exigimos a ellos, motivación y concentración.

            No es admisible en nuestro modelo de enseñanza que el entrenador se siente, en una silla o el suelo, que se apoye contra una canasta, que fume mientras este en la escuela, que  bostece, que no este activo, (debe de gesticular, hablar, chillar, corregir, demostrar). Debe ser un “niño más”, pero sabiéndose y sintiéndose como un profesional que le pagan por hacerlo. Y que todos están pendientes de que así lo haga.

            La vida, el baloncesto, no es ajeno a ello, ni lo son los estudios, ni el trabajo.... el baloncesto no es solamente la suma de capacitación, motivación, y concentración. Es más, mucho más que el mero reflejo de los “hábitos” y la “responsabilidad”.

            La escuela no solo se limita a transmitir conocimientos. También prepara al individuo para que adquiera pautas de comportamiento social. Los hábitos obligan al jugador a respetar las normas, -en este caso del equipo, la escuela y la instalación-, de disciplina, de comportamiento, de higiene, etc... y la responsabilidad lo compromete con la exigencia de cumplir con el grupo, con el entrenador, y consigo mismo. Aprende a valorar su propio trabajo, (comienza a darse cuenta de sus errores y busca el autoaprendizaje, y la mejora mediante la autocorrección...), se auto exige el esfuerzo y lo exige en los demás. Comienza a desencadenarse en él “la conciencia de grupo” (el proceso de socialización del individuo), el asumir que el trabajo bueno de los demás revierte en su mejora, y que el suyo en el de los demás....  (le gusta que le “pasen” bien y a tiempo, y disfruta con su pase bueno y a tiempo al compañero...).

            Y es este punto donde el educador debe canalizar la motivación, la concentración, los hábitos, y la responsabilidad para conducir el grupo. Todos ya se siente participes del grupo: Saben que tienen que estirar todos juntos, con los mismos ejercicios, la misma duración, que tienen que realizar el mismo número de repeticiones, que disfrutan del mismo número de oportunidades, que descansan  y van a beber al mismo tiempo.... y comienzan a asumir, nosotros lo propiciaremos, que la falta de uno... es la falta de todos. Y todos pagan.... que si uno no corre... corren todos más.... que si uno habla... todos corren un poco más... que si uno penaliza repetitivamente.... nadie juega al final y corren un poco más.... Hemos desencadenado la presión del grupo sobre el individuo. Queremos propiciar con ello que el rebelde asuma, o al menos intuya, que son los demás compañeros, no el entrenador, los que quieren que haga bien su trabajo...   Estamos ya caminando hacia la formación de un “equipo de trabajo”.

 

1º Desde el punto de vista de lo que enseñar, de los fundamentos,  a esta edad la enseñanza de la técnica del baloncesto debe limitarse a seis fundamentos:

  •  Posición básica de equilibrio (defensiva y ofensiva).
  •  El bote.- cambio de mano.
  •  Arrancadas y paradas.
  •  Pivote.
  •  Entradas a canasta.
  •  El pase (proceso de socialización del baloncesto).

2º  A la hora de PLANIFICAR los entrenamientos debemos de ajustarnos a una serie de normas y necesidades básicas:

            - Tener balones. Muchos balones (como mínimo uno por jugador) y del tamaño adecuado: minibasket o baby.

- Canastas adaptadas a la altura de los niños.

- Hacer ejercicios sencillos, intuitivos y lúdicos.

- El entrenador debe de mostrar y corregir constantemente

- y  en ocasiones...paciencia infinita.                 

 

3º Desde el punto de vista de la METODOLOGÍA debemos de tener presente que:

            - Descomponer el movimiento que queremos enseñar de forma descendente: complicado-sencillo.

- Hacer ruedas de asimilación de cada uno de los "componentes" para su mecanización.

  • No enseñar nunca el nivel superior hasta que los inferiores queden completamente asimilados.

Importante es la enseñanza y la exigencia de los fundamentos del juego. Pero debe de preocuparnos más todavía la educación social. Debemos de cuidar nuestro lenguaje. Este debe carecer de tacos o expresiones mal sonantes, insultos o malos tratos de palabra. Cuidarse mucho de mantener las distancias. Somos parte del grupo, pero no somos igual que ellos...

La relación con las padres: muy correcta. Pero no permitimos que aborden aspectos técnicos ni tácticos. Los escuchamos, les comprendemos, pero no nos comprometemos. Evitar en lo posible desplazamientos en coches de padres... y de hacerlo nunca hablar de la escuela, ni de los jugadores, ser nosotros los que marcamos temas de conversación.... NBA, ACB, Fútbol, el tráfico, etc..

Desde la Dirección técnica de las escuelas se proveerá al entrenador de material, de horas en las instalaciones, y de las programaciones de los microciclos.

Las  programaciones incluirán la temporalización total de cada una de las sesiones, el calentamiento, los  fundamentos a trabajar, las claves sobre las que incidiremos, los puntos de corrección, los ejercicios,  las ruedas de asimilación  a desarrollar, y los ejercicios de motivación. No se explica a fondo el fundamento ya que entendemos que la capacitación de nuestros entrenadores está sobradamente demostrada, y únicamente nos permitimos abordar puntos de corrección para que la totalidad de escuelas se acerquen en lo posible a la pauta “estética” y la calidad exigible al modelo. Los entrenadores comunicarán todas aquellas deficiencias que perciban, y ayudarán en la mejora de las rutinas.... y de los ejercicios.... y nos harán participes de sus dudas, sus inquietudes, sus dificultades, y los aspectos de mejora que ellos introdujeron.

También nos harán llegar la percepción que ellos tienen de la mejora de sus jugadores y aspectos en los que incidirían...

 

Primer microciclo de entrenamientos de la Escuela de Baloncesto

Escuela de minibasket

Documento de orientación técnica ESCUELAS DE BALONCESTO PROVINCIALES DIRECTOR TÉCNICO: Cristino Menor Parra

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